Actualizado 2006-11-27 16:40:59
Redacción Especial El Espectador.
Tomar las riendas de un departamento como Arauca, uno de los más convulsionados del país, no es cosa fácil. Sobre todo por las situaciones de orden público y el manejo de las regalías petroleras. De ahí que el gobernador Julio Enrique Acosta Bernal se ha venido atrincherando en su despacho en la búsqueda del cambio de imagen de una región que terminó como uno de los peores retratos de la corrupción.
Sin embargo, Acosta Bernal defiende la identidad regional al sostener que la mayoría de gobernadores involucrados en casos de corrupción no eran oriundos del departamento.
P. El manejo de las regalías en el departamento fue pésimo, ¿ hoy ha cambiado la situación?
R. Arauca ha salido mal librada en gobiernos anteriores sobre el manejo de regalías. Pero es que no es Arauca, yo quiero que tengan bien claro, aquí la mayoría de los gobiernos han sido impuestos desde Bogotá. Aquí ha habido coroneles, generales, cucuteños, vallunos y el último gobernador a quien yo le recibí a alguien de Caldas, nombrado por el Gobierno Nacional.
P. ¿De dónde ha venido la corrupción?
R. Aquí nos han estigmatizado a los araucanos que somos un pueblo corrupto y desgraciadamente la corrupción ha venido impuesta desde Bogotá. Quitarnos ese estigma no ha sido fácil, aquí no es por hablar de cosas personales, pero el único gobernador que ha habido araucano he sido yo, con un sentido de pertenencia muy grande de defender a mi región, de sacarla adelante, hacer que las cosas funcionen bien, que las regalías se inviertan para el desarrollo del pueblo araucano.
P. ¿Cómo le ha ido con los entes de control?
R. Afortunadamente los entes de control han entendido lo que yo estoy haciendo y lo más importante es que nos han apoyado, capacitado y nos han hecho ver las cosas en cuanto al cumplimiento de las normas y de las leyes para no tener problemas de corrupción en el manejo de las regalías. Todas estas situaciones que se han dado en Arauca, han sido difíciles de manejar, sobre todo el problema de orden público.
P. ¿Y la situación política?
R. Aquí la corrupción también fue manejada por sistema de orden público, esto cuando yo entré estaba en manos de la guerrilla. Aquí para aspirar a una gobernación, alcaldía, concejo, diputado o representante a la Cámara, tenía que tener permiso de la guerrilla; si no, lo mataban. Así transcurrieron alrededor de 16 años, que fue el manejo que se le dio, y el Gobierno Nacional no hizo nunca nada por corregir esa situación, hasta el gobierno de Uribe, que es cuando se le pone mano dura al proceso y se comienzan a ver resultados en el desarrollo de Arauca. Esto ha funcionado, la seguridad democrática en Arauca ha funcionado, porque este era un pueblo sin ley y sin Dios, y al aplicar todas estas estrategias de la seguridad democrática, vemos que la gente ya sale a las fincas, está volviendo a tener ganado, los agricultores ya tienen nuevamente cultivos, se puede transitar por las carreteras y se pueden hacer negocios en todas las actividades. Todo esto ha hecho que los araucanos entendamos que el mejor negocio para los araucanos es la paz.
P. ¿Cuánto recibe al año el departamento en regalías?
R. Eso tiene alrededor de unos $150.000 millones al año.
P. ¿Socialmente cómo se distribuye ese dinero?
R. Uno de los estigmas que nos han puesto es que el departamento es rico porque tiene regalías, pero desgraciadamente ese es un cuento chino. Nosotros recibimos $150.000 millones, pero por hablarle de un tema bien complejo, el plan vial de Arauca son 1.100 kilómetros y cada kilómetro vale $3.000 millones. Entonces con un presupuesto de un año, si fuéramos a invertir todo en hacer carreteras, sólo podríamos construir 50 kilómetros de vías. Desgraciadamente, en la Ley de Regalías se tienen unas distribuciones obligatorias que son en salud, educación y saneamiento básico. Pero la gente le dice a uno es que usted es muy rico. Entonces en el verdadero proceso de desarrollo, como son las vías principales, las vías secundarias y terciarias, no podemos invertir porque la ley no nos deja invertir, lo que me parece algo muy equivocado porque nosotros decimos ahorita que tenemos regalías para educación, saneamiento básico y salud, pero cuando se acaben las regalías vamos a entrar en una crisis y en una miseria terrible.
P. ¿Qué otras posibilidades hay, diferentes al petróleo?
R. Precisamente el plan de desarrollo nuestro está enfocado hacia lo social, y qué es lo social, no es comenzar a repartir cosas que son pasajeras. Uno le da comida a la gente un día, pero si al otro día no le da, tiene hambre. Entonces si nosotros con las regalías no montamos proyectos de desarrollo sostenible, vamos a tener, el día que se acaben las regalías, un pueblo llevado a la miseria. En ese sentido lo que hemos propuesto es un plan de desarrollo que nos permita activar nuestra ganadería y la agricultura, que son la base de la economía del departamento.
P. ¿Hay otros proyectos?
R. Otro proyecto a desarrollar es el turístico, donde estamos haciendo grandes inversiones como el parque ecoturístico histórico en Tame, en él se recogerá la historia de nuestro departamento, la campaña libertadora, se incluirá también todo lo relacionado con el ecoturismo, porque son 600 hectáreas que están a orillas del río Tame y fente al Cocuy (Nevado). También se tendrá una plaza de armas donde habrá monumentos a los 14 lanceros que salieron de Tame a defender nuestra libertad. Creemos que este es un proyecto ambicioso en el que estamos trabajando también el turismo petrolero. Que no sean únicamente los ingresos que hay sobre las regalías, sino que Caño Limón también se abra a la gente como turismo.
P. ¿En qué condiciones recibió el departamento?
R. Yo recibí los ingresos de regalías normales, pero teníamos un déficit en cuanto a recursos propios y ahí es donde viene una tarea bien importante para el departamento que nosotros hicimos: el Estuto de Rentas del departamento. Por citar un ejemplo, los ingresos no alcanzaban para pagar la nómina, entonces era un departamento con una regalías siempre altas, pero con unos ingresos propios que no tenía con qué funcionar. Ahí me di la pela. En Arauca por toda la vida se había consumido cerveza Polar de contrabando, pero lo acabamos y es así como hemos recuperado ingresos por la venta de cerveza alrededor de $7.000 millones, que nos han permitido nivelar el departamento en un presupuesto bien interesante y sostenible. Precisamente me llegó una comunicación del Ministerio de Hacienda en donde nos dicen que somos un departamento viable, que tenemos superávit.
P. ¿A cuánto llegaba el déficit del departamento?
R. Anteriormente nos faltaban $3.000 millones al año para cubrir gastos de nómina, este año nos está dando un superávit de $5.000 millones, cifra que es bien interesante. Eso se hizo porque montamos unos estatutos, el control al contrabando y buscamos nuevos ingresos.
P. ¿Cómo anda la situación de orden público?
R. Cuando yo entré, hubo un año antes (2003) que tuvo 174 atentados el Oleoducto Caño Limón-Coveñas. Tumbaban una torre de energía cada tres días, dinamitaban puentes y eran bombas casi a diario en cualquier pueblo; era horrible. En este momento podemos decir que el departamento de Arauca está en calma, se ha evitado el terrorismo y hemos vuelto a recuperar la libre movilización por las carreteras sin problemas en todas las vías. Con la seguridad democrática logramos que el departamento volviera a ser estable, se pudiera salir de noche. Aquí a las 6 p.m. ya todo el mundo estaba encerrado. Hoy en día la gente amanece parrandeando y con una seguridad bien interesante, que es un esfuerzo de la Policía y el Ejército.
Noticias